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martes, 30 de junio de 2009

Nacen en México dos antílopes de una especie extinguida en la vida silvestre

El zoológico mexicano de Chapultepec, en la capital del país, fue escenario del nacimiento de dos crías de antílope Orix Cimitarra, extinguido en la vida silvestre, informó hoy la dependencia.

Con el doble nacimiento, el zoológico mexicano cuenta ya con siete antílopes de esta especie, declarada extinta en libertad en 2007 por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

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El antílope Orix Cimitarra toma su nombre de sus largos cuernos anillados que alcanzan hasta 1,5 metros de longitud, curvados hacia atrás en forma de cimitarra.

Es de color predominantemente blanco, con tonos rojizos en las patas y el cuello, alcanza una longitud de entre 1,90 y 2,20 metros, una altura de 45 a 60 centímetros y un peso de entre 135 y 140 kilos.

Su hábitat natural eran las zonas semidesérticas que rodean el desierto del Sahara, desde Marruecos hasta Egipto y Sudán, y en 1985 se calculaba que quedaban unos 500 ejemplares.

Desde 1988 no hay informes que confirmen la existencia de ejemplares en estado silvestre, y en 1996 se cuantificaban en 1.250 el número de ejemplares en cautiverio.

El año pasado se inició en Túnez un programa para reintroducir a la especie en la vida natural, pero no será hasta 2012 cuando se pueda precisar si el animal podrá ser considerado en peligro de extinción en la vida silvestre, en lugar de extinto.

El zoológico de Chapultepec registró además el nacimiento de un mono ardilla, una especie que se encuentra en peligro de extinción, el cual "fue recibido por los siete miembros que actualmente confirman la manada", explicó el parque.

El urogallo tendrá 100 nuevas hectáreas de bosque autóctono en Páramo, Teverga

El urogallo del cantábrico, especie en peligro de extinción, dispondrá de 100 nuevas hectáreas de bosque autóctono en la parroquia de Páramo, en el concejo de Teverga, en las que podrá reintegrarse y criar.

Esta iniciativa surge de la suma de esfuerzos de la Consejería de Medio Ambiente del Principado, el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) y Central Lechera Asturiana (CLAS).

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Así lo han anunciado hoy representantes de las tres entidades en la presentación del Bosque Central Lechera Asturiana, en un acto que ha tenido lugar en la sede de la empresa, en Siero, y al que han asistido la viceconsejera de Medio Ambiente, Belén Fernández; el presidente de FAPAS, Roberto Hartasánchez, y la directora de Sostenibilidad Medioambiental de CLAS, Estefanía Iglesias.

El bosque, que formará parte del Parque Natural Las Ubiñas-La Mesa, estará formado por especies autóctonas asturianas como el castaño, el roble, el haya y las aranderas silvestres, y se espera que su plantación ayude a garantizar la supervivencia del urogallo y a fijar carbono contribuyendo en la lucha contra el cambio climático.

Hartasánchez ha explicado que este proyecto dará nuevo uso a tierras ganadas al monte hace años que se han dejado de utilizar como pastizales y a día de hoy se encuentran en fase de abandono.

Con esta reforestación se logrará una revalorización económica a largo plazo gracias a la madera que genere el bosque mientras que, durante su crecimiento, mantiene la biodiversidad y proporciona refugio y alimento a distintas especies animales.

El presidente de FAPAS ha destacado la importancia de la colaboración empresarial en este tipo de iniciativas y ha señalado que, junto con los vecinos de la zona, se trabajará de forma eficiente en la conservación de la naturaleza ya que es un patrimonio que "no pertenece a nadie" y que "debe seguir ahí" para ser disfrutado por todos.

Por su parte, la viceconsejera ha indicado que este es un ejemplo que debe cundir en el mundo empresarial porque supone la posibilidad de combinar esfuerzos para contribuir a los retos ambientales de lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Fernández ha recordado que el 25 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen en el mundo son debidas a las prácticas abusivas, la deforestación y la mala gestión de las masas arbóreas por lo que la plantación de nuevos bosques ayuda a paliar la tendencia al abandono de las zonas rurales, y a evitar la desertificación y los incendios forestales.

En este sentido, ha apostado por la creación y conservación de los bosques a través de una gestión responsable, con cuidados silvícolas y replantación de especies autóctonas para lograr que las masas boscosas asturianas se conviertan en "sumideros de CO2 al máximo nivel".

Además, ha abogado por los bosques multifuncionales que permiten preservar la biodiversidad a través de una gestión sostenible y ha dicho que hasta 2012 se invertirán 1.700.000 euros en programas de mejora del hábitat del urogallo, cuya área de supervivencia se ve especialmente afectada por las consecuencias del cambio climático.

Medio Ambiente y las CCAA buscarán puntos de alimentación para las aves rapaces

El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y las comunidades autónomas buscarán zonas específicas para garantizar la alimentación de las aves rapaces necrófagas amenazadas como el quebrantahuesos, el alimoche, el buitre negro, el milano real o el águila imperial.

Estas zonas de alimentación se localizarán en muladares vallados y explotaciones extensivas (ganaderas o cinegéticas), aunque, bajo estrictos controles sanitarios, también podrán ubicarse fuera de estas áreas, especialmente para alimentar a las aves más amenazadas.

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Así lo han acordado hoy el Ministerio y las comunidades autónomas en una reunión en la que también han participado científicos y expertos en aves rapaces.

El objetivo de la reunión es proteger a las aves rapaces y asegurar la alimentación de estas especies, seriamente alterada con la entrada en vigor de la normativa comunitaria SANDACH, una regulación sanitaria que prohíbe dejar animales muertos en el campo para evitar la transmisión de enfermedades.

Sin embargo, en la práctica esta medida ha significado una reducción importante de la alimentación de las rapaces que hasta ahora se alimentaban de los restos del ganado muerto.

Como consecuencia de esta situación, las especies de rapaces necrófagas han comenzado a sufrir la falta de alimento, lo que está provocando cambios en parámetros poblacionales y ecológicos, y un aumento de los ataques al ganado vivo.

Algunas de estas especies se encuentran en un delicado estado de conservación según el Catálogo Español de Especies Amenazadas y son prioritarias para la ejecución de programas de recuperación y conservación como el quebrantahuesos, el alimoche, el buitre negro, el águila imperial ibérica o el milano real.