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sábado, 12 de enero de 2008

Como sexar a una serpiente. Tecnica de sexado en ofidios.

Introducción.

Es bastante común a la hora de comprar un único ofidio, que no tengamos interés en saber si adquirimos un macho o una hembra, ya que esto, no influirá en gran medida en el mantenimiento, y en los cuidados que debemos proporcionar a nuestro ofidio. Es decir, las condiciones generales para mantener a un ejemplar macho o hembra, son prácticamente las mismas.

Aunque, si hay alguna diferencia, como podría ser el espacio que debemos proporcionarles. En algunas hembras, el tamaño es mayor que los machos, llegando a doblar a estos en tamaño y peso en algunas especies, con lo que el terrario destinado a un macho o a una hembra, podría tener distintas dimensiones.


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Sin duda, las cosas cambian si pretendemos conseguir la reproducción, ya que habrá cambios sustanciales, como por ejemplo en la alimentación, ya que las hembrase necesitaran de un mayor aporte alimenticio, debido al desgaste que les supone todo este proceso.

Evidentemente si queremos intentar la reproducción, necesitaremos al menos una pareja de ejemplares. Por tanto es imprescindible saber el sexo de cada uno de ellos.

Los ofidios no tienen dimorfismo sexual evidente, ni órganos sexuales exteriores que permitan una diferenciación clara, a simple vista, con lo que tendremos que utilizar para ello, una de estas técnicas se sexado mas habituales.

El sexado visual por diferencias fenotípicas.

Esta primera técnica es la menos traumática para el ofidio, ya que se trata únicamente de observar y comparar las pequeñas diferencias que pueden existir entre macho y hembra.

No se trata de la técnica más fiable. Ya que las diferencias son normalmente mínimas y difíciles de observar incluso para gente experimentada.

Hemipenes.
La diferencia más notoria, podría estar en la cola, ya que los machos poseen dos hemipenes, (órganos copuladotes eréctiles), que se encuentran invaginados en situación de reposo dentro de unas bolsas o estuches, situados en la base de la cola.

Al alojar a los hemipenes, la base de la cola del macho es ligeramente mas ancha justo después de la cloaca y la placa anal, y algo más aplanada y alargada que en la hembra.



Diferencia de tamaño.
En la mayoría de los ofidios, la hembra supera en tamaño y peso al macho, esto se puede observar en ejemplares adultos o de una cierta edad, siendo las hembras mucho más robustas, con un mayor diámetro corporal, la cabeza más ancha y en general más grande.

Comportamiento.
Puede haber también diferencias en el comportamiento de machos y hembras, como podría ser, el que machos adultos, en época de celo, dejen de comer durante largas temporadas, este es un comportamiento muy habitual en Bóidos, como por ejemplo, en machos de Pitón real (Python regius), que puede pasar entre 3 y 7 meses cada temporada reproductiva, sin alimentarse.

Lógicamente la diferencia en el comportamiento a la hora del cortejo y la reproducción son más evidentes. Por norma general, dos machos adultos colocados juntos, intentaran cubrirse el uno al otro, hasta que se percaten que pertenecen al mismo sexo, lo que puede llevar a peleas en los primeros momentos, que se podrían tornar bastante violentas, llegando incluso terminar con algún ejemplar mal herido o incluso muerto, es posible que después de un buen rato, dos machos lleguen a tolerarse, desistiendo de su intento. Estas peleas no son nada habituales en las hembras.

Al juntar una pareja (Macho y Hembra), adultos o juveniles, podremos apreciar el cortejo, que nos puede dar las claves de cual es uno u otro. El macho, pronto empieza a interesarse por la hembra, pasando su lengua por la piel de esta, olfateándola y siguiéndola por todo el terrario. Podemos apreciar las típicas convulsiones de los machos en el cortejo, aunque estas convulsiones también se dan normalmente en hembras receptivas, pero son de menor intensidad.

Y es el macho el que intentará colocarse encima de la hembra, reptando encima de ella hasta conseguir colocar su cloaca enfrentada con la cloaca de la hembra.



Cópula de Lampropeltis pyromelana pyromelana


Recuento de escamas.
Otra de las formas de sexaje que podríamos determinar “visual” seria el recuento de escamas. Esta tampoco se puede considerar una técnica infalible, pero nos pude proporcionar algún dato más a tener en cuenta.
Es una técnica muy sencilla de realizar, se trata de contar las escamas sub-caudales, puesto que los machos tienen la cola mas larga que las hembras, estos, tendrán un mayor número de escamas sub-caudales.

Podemos contar estas escamas directamente en la serpiente, pero esto puede ser complicado y puede causar un estrés innecesario en el animal que podemos evitar, utilizando para el recuento de escamas su muda.

Los pasos a seguir son los siguientes:

Seleccionamos de la muda el trozo que nos interesa para trabajar, que es el que va, desde la cloaca a la punta de la cola. Estas son las escamas sub-caudales que debemos contar.

Una vez tenemos esta sección y siempre por la parte ventral, empezaremos a contar partiendo de la placa anal en dirección a la punta de la cola, haciendo una marca con un rotulador permanente, cada 5 escamas.



Con esta referencia es muy sencillo realizar el recuento total sin equivocarnos, ya que sobre todo las últimas escamas al final de la cola son bastante pequeñas y es fácil perder la cuenta si no se tienen estas referencias.

Únicamente tenemos que contar una de las dos filas de escamas sub-caudales que hay.



En algunos casos, es posible sexar machos adultos observando su muda, ya que a veces, es posible ver con claridad lo que podrían ser los restos secos de la producción de esperma.

Hay quien llama a esto “muda” de los hemipenes.

Llegados a este punto, pasamos ya a las técnicas más efectivas, aunque algo más delicadas de realizar.

Normalmente en todos los artículos, libros, y revistas especializadas, es ahora en donde vendría una frase del tipo: "Esto tendrá que realizarlo un veterinario o un aficionado experimentado" u otras parecidas, con las que no estoy del todo de acuerdo ya que, si bien sería más fácil explicarlo in-situ por alguien que tuviera experiencia, esto no es siempre posible, así que tendremos que aventurarnos a hacerlo solos, eso si, con cautela, pero sin miedo, ya que utilizando el sentido común y siguiendo los pasos que vamos a intentar explicar a continuación, seria bastante difícil causar algún tipo de daño a los animales.

Eversión de los hemipenes a mano.
El término sajón para esta técnica es “popping”, que algunos traducen como “hacer estallar”.

Es quizá la técnica mas practicada para el sexado de ejemplares neonatos, ya que en ejemplares adultos, en algunos casos habría que utilizar una fuerza mayor que podría dañar al animal en cuestión.
Se trata de hacer una ligera presión, masajeando, en la base de cola, desde la punta, y hacia la cloaca, para hacer salir así los hemipenes del macho o los órganos de la hembra, en cada caso.

No es necesario sacar totalmente los hemipenes en el caso de los machos, ya que basta con ver lo que qué sería la parte más cercana a la cloaca, en la que ya se aprecia de que órgano se trata.



Varillas sexadoras.
Varillas, Puntas de prueba o Sondas: Aunque las hay de materiales varios, como plástico y baquelita, las mas utilizadas y mas comunes, son de acero inoxidable, con una pequeña “bola” en la punta, totalmente roma para favorecer su deslizamiento sin producir rozamientos.
Se venden en juegos de diferentes medidas y grosores, para sexar ejemplares de diferentes tamaños.



Cada especie tiene los hemipenes de una forma particular, y ello suele ser una diferencia taxonómica, con lo cual, por ejemplo, Piton regius, tiene sus hemipenes en forma de “reloj de arena” es decir, que tiene un pequeño estrechamiento hacia la mitad de cada uno de sus hemipenes, lo que podría hacer que la varilla sexadora no entrara hasta el final del mismo, haciéndonos creer que se trata de una hembra.

La técnica consiste en introducir la sonda, por la cloaca y hacia la punta de la cola, para determinar el número de escamas que penetra.

Menor penetración y por tanto, menor número de escamas, hembra y mayor penetración, y número de escamas, correspondería a un macho.



La elección de la sonda adecuada es esencial para obtener un resultado veraz, sin causar daño al animal.

Por esto, el grosor tiene que ser, el mayor posible que podamos introducir sin causar daño. Es decir, una sonda demasiado fina, podría equivocar el sexaje, al introducirse en los ligamentos que van hasta la cloaca en el caso de las hembras, o en el peor de los casos, romper la pared del “hemiclitoris” o dañar un hemipene irreparablemente.

Antes de realizar el proceso, debemos esterilizar la sonda con alcohol, y lubricarla con vaselina o cualquier otro producto.

Paso 1.- Introducimos la sonda por un lateral de la cloaca, para permitir el levantamiento de la escama o placa anal.
Paso 2.- Introducimos la sonda recta hacia la punta de la cola, con suavidad pero con firmeza, hasta tocar la pared musculosa del final.
Paso 3.- Antes de retirar la sonda, marcamos con el dedo, el punto hasta donde se ha introducido, para una vez extraída, colocarla sobre la base de la cola, y así determinar el número de escamas.


Los uréteres desembocan en el urodeum de la cloaca, cerca ya de la abertura anal.

En los machos los uréteres, se unen a lo tubos seminíferos, llamados conductos de Wolffian que proceden de los testículos, y que se encuentran delante de los riñones y transportan el esperma hasta los hemipenes. En los que se localiza, por la cara externa, la fisura espermática que conduce el semen hasta ser eyaculado.


Artículo creado por Diego Prieto Pose de http://www.reptileros.com