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viernes, 13 de abril de 2012

Huertos de balcón, una opción de alimentación sostenible en la ciudad

Flores de pepino, calabaza y tomate son la alternativa que ofrecen los huertos urbanos para adornar balcones y ventanas y apostar por una agricultura cercana y sostenible.



Aunque parezca una idea descabellada, plantar hortalizas en el balcón nos ofrece un cultivo saludable y ecológico y nos permite conocer mejor lo que comemos.


Desde el Ayuntamiento de Madrid, se ofrecen talleres gratuitos para aprender a crear huertos de balcón y, entre los más pequeños, se promueven diversos juegos para conocer mejor las plantas y su transformación en alimentos.

Se quiere establecer y recordar que los alimentos no crecen en el supermercado.

Los educadores que se encargan del taller, recomiendan, antes de plantar, un estudio sencillo de la terraza, balcón o pórtico de ventana donde se vaya a instalar el huerto.

Hasta un área disponible de un metro por dos, se proponen cultivos pequeños, como lechugas, zanahorias, rabanitos y espinacas, nunca tomates o calabazas, porque su desarrollo es mucho mayor.

También es importante tener en cuenta el momento de la siembra.

Para la lechuga, el mes ideal es febrero y no se recogen hasta tres o cuatro meses más tarde; las espinacas han de plantarse entre noviembre y diciembre, y estarán listas para comer en abril o mayo.

Los rábanos se plantan en cualquier época del año -salvo el verano- y dan frutos cada mes y medio.

Con un poco de organización, la producción del huerto puede ser continua.
La orientación del balcón es fundamental. Por norma, si mira al norte tendrá menos luz y menos temperatura, por lo que debe contemplarse cubrir las plantas con un plástico para mantener el calor y que los cambios abruptos no afecten su desarrollo.

Si el balcón recibe luz directa, deberá regarse con mayor frecuencia.
Cuando el espacio de cultivo supera el metro, es recomendable alternar más de un tipo de siembra, alternativa que no funciona en macetas pequeñas, donde no deben mezclarse las hortalizas.

La regla de oro, explican los expertos, es "maceta por cultivo".
Hay que tener cuidado, además, con la lluvia, que podría dañar la planta, si es muy copiosa y la maceta no tiene buen drenaje.

Además de valores como la paciencia y el trabajo en equipo, esta iniciativa ayuda a acercarse al medioambiente y enseña a respetarlo.

En el parque de El Buen Retiro, que pertenece al Ayuntamiento de Madrid, imparten cursos para niños y mayores todos los meses y se promueve además otra práctica original que algunos han apodado como "huerting".
La municipalidad ofrece parcelas como huertos colectivos para que los interesados siembren según las recomendaciones del parque.

En este tipo de agricultura sostenible y ecológica, se evitan los monocultivos que a la larga pueden afectar a la biodiversidad y opta por fertilizantes e insecticidas orgánicos.

Además, si lo que se come en casa, se cultiva en casa, todo sabe mucho mejor

EFE

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